Las mujeres zapatistas y las agresiones paramilitares

1. Rumbo al encuentro en La Garrucha

Eugenia Guti茅rrez
M茅xico, D.F.
Consulta el sitio web mujeresylasexta.org
24 de Diciembre
Lo de 鈥渃ompa帽eros y compa帽eras鈥 s铆 es cierto. En el Poblado 24 de Diciembre todo se vive en comunidad, especialmente las agresiones, el dolor, el hostigamiento y el desprecio en una guerra territorial/econ贸mica/pol铆tica apoyada por varias instituciones y recrudecida desde que comenz贸 a gobernar sin victoria Felipe Calder贸n. Para contrarrestar de manera pac铆fica esa guerra, la Junta de Buen Gobierno 鈥淗acia la Esperanza鈥, con sede en La Realidad, supervisa el flujo constante de Bases de Apoyo Zapatistas para que vigilen todos los puntos amenazados en los alrededores de esta comunidad que ya vivi贸 una d茅cada de exilio. Se forman grupos de cien. Se cambian cada cinco d铆as. Se llaman 鈥減lant贸n permanente鈥.
Con el objetivo de proteger al poblado de las agresiones prometidas por el principal abastecedor de las cafeter铆as La Selva, los hombres j贸venes, adultos y ancianos Bases de Apoyo hacen honor a su nombre, se organizan desde la autonom铆a, dejan sus casas, familias y responsabilidades y recorren todo tipo de caminos para convertirse temporalmente en lo que los habitantes de 24 de Diciembre llaman orgullosos 鈥渘uestras vigilancias鈥. La tarea no es f谩cil. Seg煤n palabras de los habitantes del poblado, 鈥渉ay agua, hay zancudo, hay fr铆o, hay calor鈥 y ah铆 est谩n las vigilancias. Coordinados desde la JBG, cumplen su deber todo el d铆a y toda la noche, uniformados con nylon que rompe vientos y alimentados con mucho caf茅. Desde los puntos amenazados hay que cuidarse del Ej茅rcito Federal, la Polic铆a Estatal Preventiva de Chiapas y paramilitares pri铆stas bien armados y de malas, integrantes de la Uni贸n de Ejidos de la Selva y protegidos por la Polic铆a y el Ej茅rcito.
En casa de Amparo y Jos茅 hay cinco ni帽as, sin contar a la madre. La mayor tiene 12 a帽os. La menor, poco m谩s de un a帽o. Se llama Hilda Guadalupe y ten铆a apenas tres meses cuando la suya y otras 30 familias llegaron a habitar otra vez este sitio de donde el Ej茅rcito Federal los expuls贸 en 1995. El regreso se lo propusieron a la JBG, la Junta los apoy贸 y volvieron hace casi un a帽o. Primero, todo el mundo estuvo un mes completo en campamento con cocina com煤n. Lo podr铆an haber desocupado unos d铆as antes, pero cuenta Jos茅 que decidieron que era mejor 鈥渄ejar que el mes fuera cabal para que as铆 pasara a la historia鈥. Fue por eso que exactamente un mes despu茅s de haber llegado, 31 familias se trasladaron por fin a sus solares y, pioneras, empezaron a construir.
Apenas hab铆an tumbado cinco 谩rboles para dejar de dormir a la intemperie cuando los pri铆stas de la Uni贸n de Ejidos de la Selva los denunciaron por talamontes y les echaron a la Forestal. Con la denuncia llegaron a cercarlos varios camiones con gente armada. Para contener la agresi贸n de los malos gobiernos, Jos茅 y otras 30 familias acudieron a un buen gobierno. Otra vez la Junta 鈥淗acia la Esperanza鈥 que interpuso entonces una demanda e impidi贸 el desalojo. Lo que no se pudo impedir fue que la polic铆a estatal de Juan Sabines siguiera, como sigue hasta ahora, cargando sus camiones con mil veces m谩s que cinco 谩rboles tumbados, todos producto de la tala clandestina. El 19 de abril de este a帽o, la JBG denunci贸:
En el terreno recuperado, pasan cortando el camino de la entrada del poblado como evit谩ndoles a los y las compa帽eras que pasen en el terreno. Adem谩s que est谩n destrozando y destruyendo arbolitos que el pueblo lo est谩 cuidando. En esos d铆as estuvieron trabajando entre 40 soldados y armados. Tambi茅n van en el manantial donde toman los compa帽eros su agua para cocinar y beber, dejando sus excremento a unos metros de la orilla del agua.
Con s贸lo dos de las trece demandas en la mano, tierra y libertad, los habitantes de 24 de Diciembre llevan casi un a帽o luchando por once demandas m谩s, aunque ya tienen muchos a帽os de experiencia en sufrimientos. Cuentan Amparo y Jos茅 que en 1995, cuando escaparon del Ej茅rcito Federal que les avent贸 Zedillo y se refugiaron en las monta帽as, aprendieron a comerse estos 谩rboles con los que otros lucran. Durante una semana y por no haber podido prever la movilizaci贸n, se alimentaron de bejucos y ra铆ces acompa帽ados de un poco de agua de lluvia. Hoy Amparo y sus cinco hijas revientan en risas cuando se les pregunta si echar谩n su discurso en el encuentro de mujeres en La Garrucha. Esta familia espera el primer aniversario de su vuelta a casa y sabe que puede hacerse realidad la amenaza paramiliar de desalojarlos este 24 de diciembre para que no cumplan ni un a帽o en su tierra doblemente recuperada. Pero no por eso dejan de bailar. Jos茅 presume que sus hijas bailan muy bien. Ellas demuestran que est谩n listas para encuentros zapatistas y arman un revent贸n infantil con la m煤sica que sale de un radio de pilas. Toda la familia sabe que pondr谩 la vida si es preciso a fin de cumplir su aniversario y dejar que el a帽o 鈥渟ea cabal鈥 para as铆, quiz谩, 鈥減asar a la historia鈥.

Bol贸n Ajaw
Eso de que 鈥渘o est谩n solos鈥 s铆 es verdad. Desde hace varios meses, las comunidades zapatistas se organizan para responder a las agresiones. Hay que apoyar de inmediato cuando los paramilitares queman casas y milpas, roban ganado, disparan al aire y al cuerpo, destruyen caminos reci茅n trazados, cortan el agua, se la roban, la ensucian, amenazan a las mujeres, torturan a los ni帽os o machetean a las Bases de Apoyo.
Hay un lugar donde la situaci贸n es muy grave. Por ser un sitio paradisiaco ya le echaron el ojo los mercaderes del turismo. Se llama Bol贸n Ajaw y seg煤n los informes elaborados por el CAPISE y publicados en su p谩gina de internet, las agresiones y amenazas que les ha lanzado la OPDDIC se recrudecieron en semanas recientes. Los informes resaltan no s贸lo la intensidad y la frecuencia de los disparos al aire que acosan a decenas de familias. Tambi茅n subrayan las amenazas verbales que, en este d茅cimo aniversario de la masacre pri铆sta en Acteal, hacen inevitable la asociaci贸n de ideas. Las amenazas van desde un 鈥渆s mejor que se vayan de estas tierras鈥 o un 鈥渓os vamos a matar鈥 muy general hasta advertencias tan espec铆ficas como 鈥渘osotros no tenemos esposas, agarraremos a sus esposas y a sus hijas, las vamos a violar y vamos hacer que sean nuestras mujeres鈥. En su repartici贸n de odios, la OPDDIC no deja fuera ni a los m谩s vulnerables cuando les advierte a los padres de ni帽as y ni帽os zapatistas: 鈥渁garraremos a sus hijitos y los vamos a hacer pedacitos鈥, 鈥渧amos a cortar su lengua鈥.
Quienes recibieron esas amenazas fueron los compa帽eros Bases de Apoyo Manuel Jim茅nez 脕lvaro, Jer贸nimo Morales 脕lvaro y Manuel M茅ndez Silvano en su trayecto a la c谩rcel del Ejido Agua Azul y despu茅s de recibir una agresi贸n de la OPDDIC que narra, de este modo, la JBG:
Al compa帽ero Manuel Jim茅nez 脕lvaro fue pateado, golpeado a garrotazos y con la palma del machete azotado en la parte de la cara y cuello. Fue herido por una bala de pistola calibre 22 en la parte de la barbilla y el labio inferior derecho. Siendo el asesino el Sr. Jer贸nimo Urbina L贸pez y que gracias a la maniobra y aun estando en el suelo y mal herido, nuestro compa帽ero, rod贸 haciendo un intento de giro libr谩ndose as铆 a que esta bala, le provocara la muerte.
Los otros dos compa帽eros de nombre Jer贸nimo Morales 脕lvaro y Manuel M茅ndez Silvano fueron golpeados con garrote y a patadas en las partes corporales y pies y con el machete intentaron darle de golpes para provocar heridas mortales.
Despu茅s de esta golpiza inhumana, nuestros tres compa帽eros fueron llevados a la c谩rcel de este ejido Agua Azul y en ese trayecto, les dieron de patadas en todo el cuerpo, costilla, brazos, cabeza, y cara. Fueron golpeados con la palma de los machetes. (Denuncia de la JBG, 20 de septiembre, 2007)
A unos kil贸metros de ah铆, miles de turistas visitan las hermosas Cascadas de Agua Azul sin saber el sufrimiento que arrastra ese r铆o que los ba帽a. Al revisar los testimonios de los habitantes de la zona es inevitable preguntarse cu谩ntas mujeres y en qu茅 condiciones f铆sicas y emocionales asistir谩n a su encuentro con nosotras. Parte de la respuesta se intuye en la aseveraci贸n que hacen hombres y mujeres zapatistas que nos recuerdan que no se rinden. En su reporte de agravios, la JBG 鈥淐oraz贸n del Arcoiris de la Esperanza鈥 del Caracol de Morelia asegura que su palabra 鈥渘o es de violencia, no es de humillaci贸n ni mucho menos de rendici贸n鈥, y nos informa que los agredidos, las amenazadas, los golpeados van a seguir luchando 鈥渟in m谩s que con lo 煤nico que nos mantiene en pie de lucha: por la justicia, por la raz贸n y por la paz verdadera鈥.

Violencia paramilitar generalizada
De que existe el 鈥渂uen gobierno鈥 se tienen pruebas palpables. Algunas se encuentran en el seguimiento puntual que dan las Juntas a todas las agresiones paramilitares de lo que el CAPISE ha llamado 鈥渓a embestida del Estado mexicano鈥. Los datos ah铆 est谩n. Los nombres de los agresores, tambi茅n. Las brigadas civiles de observaci贸n 鈥淭ierra y Territorio鈥 han recopilado testimonios que narran agresiones de la OPDDIC, la ORCAO, la Uni贸n de Ejidos de la Selva, la URCI, la OPAZ y la ARIC Uni贸n de Uniones. Desde diversas instituciones y secretar铆as, todos estos grupos reciben apoyo de los gobiernos locales, estatal y federal a fin de despojar a las comunidades de miles de hect谩reas que fueron recuperadas en 1994.
La JBG de Oventic, 鈥淐oraz贸n C茅ntrico de los Zapatistas delante del Mundo鈥, ha informado de la violencia que hay en la Reserva Ecol贸gica Cerro del Huitepec, muy cerquita de San Crist贸bal de las Casas. El 16 de noviembre de 2007, la Junta present贸 un informe de las amenazas de desalojo que se observan en una carta dirigida a Mariano D铆az Ochoa, que acaba de ganar las elecciones para presidente municipal de San Crist贸bal. En esa carta, las autoridades de la Rancher铆a Huitepec Ocotal le ofrecieron al entonces candidato todo su apoyo y todos sus votos bajo la condici贸n de que desalojara a todos los zapatistas que cuidan la reserva ecol贸gica. El entonces candidato acept贸 la petici贸n y la convirti贸 en promesa de campa帽a. Su promesa es que el 2 de enero pr贸ximo, la reserva ser谩 desalojada. Para entonces, ya habr谩 terminado el 鈥淭ercer Encuentro de los Pueblos Zapatistas con los Pueblos del Mundo: La Comandanta Ramona y las Zapatistas鈥, pero no habr谩 terminado la angustia de las ind铆genas rebeldes que participen en 茅l. No mientras sus tierras sigan siendo amenazadas y sus compa帽eros sigan siendo agredidos a golpes, balazos y machetazos.
Hagamos el intento de ponernos en el lugar de las mujeres que son familiares del compa帽ero Leonardo que vive por la zona del Caracol de Morelia. El 10 de agosto, en el Municipio Aut贸nomo Olga Isabel, fue atacado a golpes Leonardo Navarro Jim茅nez delante de su hijo El铆as de 11 a帽os. El铆as corri贸 a avisar a su familia y todos llegaron al lugar del ataque. En ese momento, trece paramilitares de la OPDDIC le dispararon seis tiros a Leonardo, delante de toda su familia. 脡l qued贸 gravemente herido de tres balazos, uno de ellos en el rostro. La JBG narra lo que sigui贸 entonces:
Uno de sus hijos del compa帽ero Leonardo Navarro Jim茅nez, de nombre: Juan Navarro Jim茅nez, de 29 a帽os de edad, acude a su auxilio de su padre, rompiendo la valla que el grupo agresor obstru铆a su paso, y fue justo en ese momento, cuando uno de las mismas personas que reten铆an a su padre, le dispara con un rifle 16 calibre 22 autom谩tico, hiriendo con una bala en el hombro derecho y casi al mismo tiempo, recibe un machetazo hiriendo gravemente en la parte de la cien del lado derecho.
Una vez, balaceados a nuestros dos compa帽eros y herido a Juan Navarro Jim茅nez de un machetazo, sus familiares, hijos e hijas y de su compa帽era de Leonardo Navarro Jim茅nez, intentaron acudir al auxilio mientras estos paramilitares, huyeron al cafetal hacia el monte.
La compa帽era de Leonardo no huy贸. Ella sigue enfrentando, cotidianamente, una guerra instigada, avalada y aplaudida por el Estado. No sabemos si ella y las mujeres de su familia y de su comunidad ir谩n al encuentro en La Garrucha, pero sabemos que ir谩n sus historias de organizaci贸n y trabajo.

Las mujeres, los ni帽os, los enfermos
Aquello de que 鈥渘o nos vamos a rendir鈥 sucede. Un ejemplo est谩 en la comunidad de San Manuel, antes San Juan del R铆o y cercana al Caracol de La Garrucha, donde varias ni帽as y ni帽os afirmaron en una entrevista a la Otra Ni帽@s que no est谩n dispuestos ni a vivir con miedo ni a rendirse. Cuentan las ni帽as y los ni帽os que suelen ser molestados y agredidos f铆sica y verbalmente cuando se alejan un poco de la comunidad o cuando salen a dar una vuelta en su bicicleta. Se les arrojan piedras, se les insulta, se les amenaza, pero aseguran rotundos que van a continuar defendiendo sus tierras.
Seg煤n el informe de la Caravana de la Otra Campa帽a que visit贸 Chiapas del 17 al 20 de noviembre pasados, las ni帽as y los ni帽os de otra comunidad, Benito Ju谩rez, viven una situaci贸n semejante. El reporte de la brigada que visit贸 el Caracol de La Garrucha nos dice:
Existen diversas amenazas contra la comunidad. Por ejemplo, el se帽or Feliciano Gonz谩lez Guzm谩n de la ORCAO en estado de ebriedad amenaz贸 con violar a las mujeres de Benito Ju谩rez y dar de 鈥渃hicotazos鈥 a los ni帽os, adem谩s amenazan de muerte a los pobladores de Benito Ju谩rez cuando salen de compras por lo cual tienen que ir acompa帽ados, en grupos de dos o tres personas. Las amenazas de muerte son constantes. As铆 tambi茅n el hostigamiento es cotidiano.

En el Ejido Agua Azul tambi茅n hay reportes de agresi贸n hacia menores. Hace un mes, la JBG del Caracol de Morelia report贸 el ataque de ochenta miembros de la OPDDIC del Ejido Agua Azul que ingresaron a Bol贸n Ajaw 鈥減ortando Armas de fuego, machetes y palos, 20 personas portaban con pistolas calibre 22 y 38, seis m谩s con escopeta y el resto con palos y machetes鈥. Los ochenta se enfrentaron con un solo hombre, Manuel Hern谩ndez, promotor de salud que no hab铆a salido a trabajar porque estaba muy enfermo. Los miembros de OPDDIC lo golpearon salvajemente hasta dejarlo inconsciente. No conformes, cuatro de ellos (Florentino Silvano P茅rez, Alejandro G贸mez Hern谩ndez, Marcos L贸pez Silvano y Miguel Hern谩ndez L贸pez), volvieron a las orillas de la comunidad esa misma noche s贸lo para torturar al ni帽o Miguel P茅rez 脕lvaro, quien hab铆a salido por agua. Los cuatro hombres le torcieron las mu帽ecas hasta que Miguel, de ocho a帽os, grit贸 de dolor.
Y as铆 sucesivamente. Como r谩faga de metralla, las agresiones paramilitares se repiten y lastiman incrust谩ndose en la carne de las actividades diarias: el huerto que rodea la casa, el ca帽averal, el pozo de agua, el paseo en bici, el camino.

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Del 28 de diciembre de este a帽o al 2 de enero del pr贸ximo, mujeres de diversos pa铆ses llegar谩n a Chiapas para conocer las historias de lucha de la comandanta Ramona y las zapatistas. Habr谩 tambi茅n muchos compa帽eros dispuestos a apoyar en la log铆stica. Seg煤n reportes de observadores civiles, el ambiente generalizado de violencia institucional que muchas y muchos de los participantes rebeldes habr谩n vivido en sus comunidades no se hab铆a dejado sentir con tanta fuerza desde 1997, en los meses previos a la masacre que hoy conmemoramos. Cualquier mujer que tenga hijos, hijas, sobrinos, hermanitas, nietos podr谩 imaginar con facilidad la atm贸sfera angustiante en que las madres, las t铆as, las hermanas y las abuelas de estos ni帽os y ni帽as amenazados por los paramilitares se han preparado para recibirnos. A veces duele la imaginaci贸n s贸lo de suponer la tensi贸n nerviosa en que todas ellas deben haberse desplazado, reunido y organizado a lo largo de estos meses para relatar sus historias y ponerlas en boca y coraz贸n de sus representantes.
Y sin embargo, despu茅s de casi catorce a帽os de saber de la existencia del Ej茅rcito Zapatista de Liberaci贸n Nacional, no es dif铆cil suponer que las mujeres zapatistas llegar谩n al encuentro con el 铆mpetu de siempre, organizadas y sinceras, marcadas por el ejemplo de la comandanta Ramona y de otras mujeres que abrieron camino. No es que adivinemos. Es que las compa帽eras del Grupo de Mujeres del Municipio Aut贸nomo de La Paz, del Caracol de Roberto Barrios 鈥淭orbellino de Nuestras Palabras鈥, ya lo dijeron aquel 2 de agosto de 2007 en que nos informaron que hab铆a sido quemada la casa de 鈥淢ar铆a L贸pez Pe帽ate, quien vive sola con su hija en la comunidad Francisco Villa鈥. Ellas lo dijeron: 鈥淣osotras no nos vamos a desanimar, sino que vamos a seguir organiz谩ndonos m谩s como mujeres zapatistas junto con nuestros compa帽eros鈥.
Sus historias nos esperan a partir del 28 de diciembre en ese Caracol que tiene un nombre que ya anticipa lo que ser谩 el evento: 鈥淩esistencia hacia un Nuevo Amanecer鈥, mejor conocido como La Garrucha, Chiapas, M茅xico.

Diciembre, 2007
D茅cimo aniversario de la masacre de Acteal

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